Definitivamente no he escrito las cartas que te debo.
Hago mención por la razón que tu piel me merece,
eres la historia que esperé con ansiedad
la que apareció y no identifiqué.
Tu sonrisa amanece cuando el sol se va,
imagino que es un sueño y que pierdo el dinero,
pero no tu voz.
Estoy en condición de sentirte,
en los pasos de una mañana que me calienta los pies,
que me da sombras,
que se quiere llevar mi energía, pero tú eres quien me resguarda.
Me fatiga pensar que te irás y a la vez explotar los minutos para que no te desvanezcas como perfume de una lluvia,
es tarde pero la luz nos espera, aún no escribo.
Me he devorado el día, al igual que tus besos,
afortunadamente hay papel esperando
a la tinta que te haga justicia
y comience a guardarte en historias
que le hacen falta a los incrédulos.
Hay memorias que
"Cuánto me he desafiado en tus ojos hoy,
me buscas en medio de los vitrales de la noche.
No hay luz y así en medio de la penumbra,
mi corazón vibra,
pierdo a tajos mi respiración que ya es tuya.
No me mires, me desarmas,
si camino te siento ahí, aunque atrás hayas quedado.
Hago un esfuerzo,
me respiras de lado,
estás atravesando. Tergiversando.
Si me has buscado, no hay vestigio
ni curiosidad en los años.
No importa, hoy te pertenecí y quién sabría que fue por una simple mirada, que me debías antaño.
"No sé ni por donde empezar a recopilar tus sonrisas,
las hay donde sea.
Pesquisa armada para someterlas, hacerlas livianas y llevaderas, que no provoquen escalofríos es mi meta.
Hacer que no pasa nada aunque haya un huracán afuera,
querer que te vayas pronto que de mi piel te alejes cuando no estés presente
Tu sombra ha invadido la mía, hay tercios de ti, retazos de las tardes, someras tus ganas, mientras las mías arden como el sol renuente a apagarse.
No hago otra cosa que defenderte, vehemente soy si así lo señalas.
Nadie comprende al poeta visceral, y a su irremediable estilo, camino sesgado al carajo.
No vamos sin daños.
"La tarde no ha dejado de regalarnos momentos.
He pensado durante una hora lo feliz que me ha hecho este año que terminó.
No te concibo aún, te imagino tan efímero como la tarde en que decidí arrojarme a tus brazos. Eres real.
Somos sombras de la tarde. Me regocijo al pensar que pronto será de noche y que vendrás a abrazarme, que traerás esa mirada de niño y nada me preocupará en ese momento mas que darte caricias y palabras que no olvides.
La noche será mi cómplice.
Tengo un premio todos los días por sintonizarte, hago como que no eres mío para no caer en el juego del mundo que suele arrebatar lo prohibido.
Eres un mundo aparte y tu piel es transparente como tu sonrisa.
Eres el deseo, lo que no me deja apartarme.